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Pica por separado el jamón serrano, los boletus y la pechuga de pollo cocida. Bate el huevo en un recipiente y reserva el pan rallado en otro.
Derrite la mantequilla en una sartén a fuego medio. Añade los boletus y cocínalos durante 4-5 minutos, hasta que hayan perdido la mayor parte de su humedad. Retíralos y resérvalos.
Incorpora la harina a la misma sartén y cocínala durante 1-2 minutos, removiendo continuamente para eliminar su sabor crudo.
Agrega la leche poco a poco mientras remueves con unas varillas. Cocina a fuego medio-bajo durante 6-8 minutos, sin dejar de remover, hasta obtener una bechamel muy espesa que se separe ligeramente de las paredes de la sartén.
Divide la masa en tres porciones similares. Mezcla una con el jamón, otra con los boletus cocinados y la tercera con el pollo y el curry suave.
Extiende cada masa por separado en un recipiente, cúbrela en contacto y deja que se enfríe. Refrigera durante un mínimo de 3 horas, preferiblemente toda la noche, hasta que esté firme.
Divide las masas frías en porciones pequeñas y forma croquetas, procurando identificar o mantener separados los tres sabores.
Pasa cada croqueta primero por el huevo batido y después por el pan rallado, presionando suavemente para que el empanado quede bien adherido.
Coloca las croquetas sobre una bandeja cubierta con papel de horno y refrigéralas durante 20 minutos para que mantengan mejor la forma.
Precalienta el horno a 220 °C. Hornea las croquetas durante 12-16 minutos, dándoles la vuelta a mitad de la cocción, hasta que estén doradas y crujientes.
Déjalas reposar durante 2 minutos y sirve el mix caliente.