
Creado con IA
Precalienta el horno a 190 °C con calor arriba y abajo.
Cocina las placas de lasaña siguiendo las indicaciones del fabricante. Escúrrelas con cuidado y déjalas extendidas para evitar que se peguen. Si son placas precocidas, utilízalas directamente según indique el envase.
Calienta una sartén antiadherente a fuego medio-alto. Añade la carne picada de ternera y cocínala durante 6-8 minutos, separándola con una espátula, hasta que esté dorada y completamente hecha. Condimenta con 1 g de sal y 0,5 g de pimienta negra. Reserva.
Para preparar la bechamel, derrite la mantequilla en un cazo a fuego medio-bajo. Incorpora la harina y remueve continuamente durante 1 minuto para cocinarla sin que llegue a dorarse.
Agrega la leche poco a poco mientras bates con unas varillas para evitar grumos. Cocina la salsa a fuego suave durante 5-7 minutos, removiendo, hasta que espese ligeramente.
Sazona la bechamel con el gramo restante de sal, los 0,5 g restantes de pimienta negra y la nuez moscada. Retírala del fuego.
Extiende una capa fina de bechamel en el fondo de una fuente pequeña para horno. Coloca encima una capa de placas de lasaña, parte de la carne, un poco de mozzarella y otra porción de bechamel.
Repite las capas hasta terminar los ingredientes. Finaliza con una placa de lasaña cubierta con la bechamel restante, el resto de la mozzarella y el queso parmesano rallado.
Hornea durante 20-25 minutos, hasta que la lasaña esté bien caliente y el queso se haya fundido. Gratina durante los últimos 2-3 minutos si deseas una superficie más dorada.
Retira la lasaña del horno y déjala reposar durante 5 minutos antes de servir para que las capas se asienten.