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Enjuaga bien la quinoa bajo agua corriente utilizando un colador fino. Ponla en una olla con 360 ml de agua y lleva a ebullición.
Reduce el fuego, tapa la olla y cocina la quinoa durante 15 minutos, o hasta que absorba el agua. Retírala del fuego, déjala reposar tapada durante 5 minutos y después sepárala con un tenedor.
Divide el brócoli en floretes y cocínalo al vapor durante 5–7 minutos, hasta que esté tierno pero conserve un poco de firmeza. Reserva caliente.
Mezcla en un recipiente la kombucha, la miel, la salsa de soja, el jengibre rallado y el ajo picado hasta obtener una salsa uniforme.
Seca los filetes de salmón con papel de cocina. Calienta el aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio-alto.
Coloca el salmón en la sartén y dóralo durante 3–4 minutos por el primer lado. Dale la vuelta y cocínalo durante 2 minutos más.
Vierte la mezcla de kombucha en la sartén. Cocina a fuego medio durante 5–8 minutos, bañando frecuentemente el salmón con la salsa, hasta que el pescado esté cocinado y el líquido se reduzca hasta formar un glaseado brillante. La parte central del salmón debe alcanzar aproximadamente 63 °C.
Reparte la quinoa y el brócoli entre los platos. Coloca encima los filetes de salmón y termina cubriéndolos con el glaseado de kombucha, miel y jengibre.