
Creado con IA
Pon a hervir una olla grande con abundante agua. Cuece los 320 g de pasta siguiendo el tiempo indicado en el envase hasta que esté al dente. Antes de escurrirla, reserva unos 200 ml del agua de cocción.
Mientras se cuece la pasta, pica finamente los 12 g de ajo y los 10 g de chile rojo fresco. Lava el limón, ralla finamente la parte amarilla de la piel y exprime su zumo.
Calienta los 20 g de aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio. Añade los 150 g de cebolla y cocina durante 3 minutos, removiendo con frecuencia.
Incorpora los 150 g de zanahoria rallada y cocina durante 3 minutos más, hasta que comience a ablandarse.
Agrega el ajo y el chile. Sofríe entre 30 y 60 segundos, evitando que el ajo se dore en exceso.
Añade los 600 g de tomate triturado. Cocina la salsa a fuego medio durante 8-10 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que espese ligeramente.
Casca los 4 huevos directamente sobre la salsa, dejando algo de separación entre ellos. Tapa la sartén y cocina a fuego medio-bajo durante 4-6 minutos, hasta que las claras estén cuajadas y las yemas conserven el punto deseado.
Retira cuidadosamente los huevos de la sartén y resérvalos calientes. Añade la pasta escurrida a la salsa y mezcla bien. Incorpora poco a poco parte del agua de cocción reservada hasta obtener una salsa fluida que se adhiera a la pasta.
Agrega la ralladura de limón y entre 20 y 30 ml de su zumo, ajustando la cantidad al gusto. Incorpora los 20 g de perejil fresco picado y mezcla de nuevo.
Reparte la pasta entre cuatro platos y coloca un huevo sobre cada porción. Sirve inmediatamente.