
Creato con AI
Precalienta el horno a 120 °C. Revisa el bacalao, retira las posibles espinas y sécalo cuidadosamente con papel de cocina. Divídelo en 4 porciones.
Coloca el bacalao en una fuente pequeña con la piel hacia abajo, úntalo con el aceite de oliva y añade unas tiras finas de piel de limón. Hornéalo durante 18-22 minutos, hasta que sus lascas comiencen a separarse y el centro quede jugoso.
Mientras se cocina el bacalao, corta las patatas en trozos regulares. Cuécelas en agua durante 18-20 minutos o hasta que estén muy tiernas. Escúrrelas bien y devuélvelas un minuto a la olla caliente para eliminar el exceso de humedad.
Calienta la leche sin que llegue a hervir. Pasa las patatas por un pasapurés o aplástalas hasta obtener una textura fina. Incorpora la mantequilla y agrega poco a poco la leche caliente, mezclando hasta conseguir un puré cremoso y firme.
Lava y pica finamente el cebollino. Añade la mitad al puré junto con un poco de ralladura y unas gotas de zumo de limón. Mezcla bien.
Retira el bacalao del horno y aumenta la temperatura a 220 °C, usando la función de gratinador si está disponible. Reparte el gruyère rallado sobre cada porción de pescado.
Gratina el bacalao durante 3-5 minutos, vigilándolo constantemente, hasta que el queso forme una costra dorada y crujiente.
Para formar cada quenelle, toma una porción de puré con una cuchara grande y pásala varias veces entre dos cucharas hasta darle una forma ovalada.
Sirve cada porción de bacalao con una quenelle de patata. Termina con el cebollino restante y unas gotas de zumo de limón.