
Creato con AI
Coloca el queso crema en forma de disco pequeño sobre papel de horno y congélalo durante 20-30 minutos, hasta que esté firme.
Derrite ligeramente la mantequilla o déjala a temperatura ambiente hasta que esté blanda, pero no líquida. Mézclala con el azúcar hasta obtener una preparación cremosa.
Incorpora el huevo batido, el extracto de vainilla y el colorante rojo. Mezcla hasta que el color sea uniforme.
En otro recipiente, combina la harina de trigo, el cacao puro, el bicarbonato de sodio y la sal.
Añade los ingredientes secos a la mezcla húmeda y remueve solamente hasta formar una masa homogénea. Incorpora 20 g del chocolate blanco troceado y reserva los 5 g restantes.
Refrigera la masa durante 20 minutos para que adquiera consistencia. Mientras tanto, precalienta el horno a 175 °C y cubre una bandeja con papel de horno.
Divide la masa en dos porciones. Aplana una porción, coloca en el centro el disco de queso crema congelado y cúbrelo con la otra porción. Sella bien los bordes y forma una galleta alta y gruesa.
Coloca encima el chocolate blanco reservado y pon la galleta sobre la bandeja preparada.
Hornea durante 12-15 minutos, hasta que los bordes estén firmes y el centro todavía se vea ligeramente tierno. Evita hornearla en exceso para conservar su textura suave.
Deja reposar la galleta en la bandeja durante 10 minutos y después pásala con cuidado a una rejilla. Sírvela templada o déjala enfriar completamente.