
Creato con AI
Precalienta la freidora de aire a 150 °C durante 3 minutos. Prepara 4 ramequines pequeños aptos para altas temperaturas.
Calienta la leche y la nata en un cazo a fuego medio hasta que estén muy calientes, pero sin dejar que hiervan. Retira del fuego y añade el extracto de vainilla.
Coloca las yemas, los 50 g de azúcar y la pizca de sal en un recipiente. Mezcla suavemente con unas varillas hasta integrar, procurando no incorporar demasiado aire.
Vierte poco a poco la mezcla caliente de leche y nata sobre las yemas mientras remueves constantemente para evitar que se cuajen.
Pasa la crema por un colador fino y repártela entre los ramequines. Retira con una cuchara cualquier espuma que haya quedado en la superficie.
Coloca los ramequines dentro de un molde apto para la freidora de aire. Añade agua caliente al molde hasta alcanzar aproximadamente la mitad de la altura de los ramequines y cubre el conjunto holgadamente con papel de aluminio.
Cocina a 150 °C durante 18-22 minutos. La crema estará lista cuando los bordes estén cuajados y el centro todavía tiemble ligeramente. El tiempo puede variar según la freidora y el tamaño de los recipientes.
Retira con cuidado los ramequines del baño maría. Déjalos templar y refrigéralos durante un mínimo de 2 horas, hasta que estén completamente fríos.
Para caramelizar sin soplete, distribuye los 40 g de azúcar en una capa fina y uniforme sobre las cremas frías. Coloca los ramequines en un recipiente con hielo o agua muy fría para proteger la crema del calor.
Precalienta la freidora a su temperatura máxima, preferiblemente 200-205 °C. Introduce los ramequines y cocina durante 3-5 minutos, vigilándolos continuamente, hasta que el azúcar se funda, burbujee y adquiera un tono dorado. Gira los recipientes si el dorado no es uniforme.
Retira los ramequines y deja reposar entre 5 y 10 minutos para que el caramelo se enfríe y quede crujiente. Sirve de inmediato.