
Créé avec l’IA
Calienta ligeramente la leche hasta que esté tibia, aproximadamente a 35-38 °C. Añade la levadura seca y el azúcar, mezcla y deja reposar durante 5-10 minutos.
Coloca la harina y la sal en un recipiente grande. Mézclalas y forma un hueco en el centro.
Añade los huevos y la mezcla de leche y levadura. Integra los ingredientes hasta obtener una masa húmeda y sin restos de harina seca.
Amasa durante 8-10 minutos, a mano o con una amasadora, hasta que la masa comience a verse lisa y elástica.
Incorpora poco a poco la mantequilla blanda, amasando después de cada adición. Continúa amasando durante 8-10 minutos más, hasta obtener una masa suave, brillante y elástica.
Forma una bola, colócala en un recipiente ligeramente engrasado y cúbrela. Déjala fermentar en un lugar templado durante 60-90 minutos, o hasta que duplique su volumen.
Presiona suavemente la masa para retirar el exceso de gas y divídela en 8 porciones iguales. Forma una bola con cada porción y déjalas reposar cubiertas durante 10 minutos.
Estira cada porción hasta formar un rectángulo pequeño. Enróllalo firmemente desde uno de los lados largos y sella la unión para obtener una pieza alargada de aproximadamente 14-15 cm.
Coloca los panes sobre una bandeja cubierta con papel de horno, dejando espacio entre ellos. Cúbrelos y déjalos fermentar durante 40-60 minutos, hasta que estén visiblemente esponjosos.
Precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo.
Hornea los panes durante 15-18 minutos, hasta que estén inflados y dorados.
Retíralos del horno y déjalos enfriar sobre una rejilla. Para conservar una corteza especialmente tierna, cúbrelos con un paño limpio mientras se enfrían.