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Corta la pechuga de pollo en cubos o tiras pequeñas. Separa el brócoli en floretes, corta la cebolla en plumas, la zanahoria en tiras finas y pica el ajo.
Coloca el pollo en un recipiente. Agrega 20 ml de sillao y la fécula de maíz; mezcla hasta cubrirlo uniformemente y deja reposar durante 10 minutos.
Calienta un wok o una sartén grande a fuego alto. Añade 10 ml de aceite vegetal y saltea el pollo durante 5 a 7 minutos, removiendo con frecuencia, hasta que esté dorado y completamente cocido. Retíralo y resérvalo.
Agrega 5 ml de aceite a la misma sartén. Incorpora el brócoli y la zanahoria, y saltéalos durante 4 a 5 minutos, hasta que estén tiernos pero todavía crujientes.
Añade la cebolla y el ajo. Cocina durante 2 minutos más, removiendo constantemente para evitar que el ajo se queme. Retira las verduras y resérvalas junto con el pollo.
Vierte 5 ml de aceite en la sartén. Bate ligeramente los huevos, agrégalos y cocínalos mientras los remueves hasta obtener trozos pequeños de huevo revuelto.
Añade los 5 ml restantes de aceite y el arroz blanco cocido frío. Saltea a fuego alto durante 3 a 4 minutos, separando los grumos con una espátula.
Regresa el pollo y las verduras a la sartén. Incorpora los 40 ml restantes de sillao y mezcla bien para distribuir la salsa de manera uniforme.
Saltea todo junto durante 2 a 3 minutos más, hasta que el arroz esté bien caliente y el pollo alcance una temperatura interna mínima de 74 °C.
Retira del fuego y sirve inmediatamente.