
Creado con IA
Llena una olla grande con agua y agrégale sal al gusto y la hoja de laurel. Lleva a ebullición.
Cuando el agua esté hirviendo, añade la pasta larga y cocina según las instrucciones del paquete hasta que esté al dente. Escurre y reserva.
Mientras se cocina la pasta, corta la pechuga de pollo en tiras o cubos pequeños. Sazona con sal al gusto.
En una sartén grande, derrite la mantequilla a fuego medio. Agrega el pollo y cocina hasta que esté dorado y bien cocido. Retira el pollo y reserva.
En la misma sartén, agrega la Maizena y revuelve durante 1 minuto. Añade poco a poco la leche líquida, mezclando constantemente para evitar grumos.
Cuando la salsa comience a espesar, baja el fuego y agrega el queso blanco rallado. Remueve hasta que se derrita completamente.
Bate el huevo en un bol pequeño y agrégalo lentamente a la salsa, mezclando rápidamente para que no se coagule. Cocina 1-2 minutos más hasta que la salsa esté cremosa.
Incorpora el pollo cocido a la salsa y mezcla bien.
Añade la pasta escurrida a la sartén y mezcla para que se impregne bien con la salsa blanca y el pollo.
Sirve caliente y disfruta de tu pasta larga con salsa blanca y pollo.