
Creato con AI
Calienta la leche hasta que esté tibia, aproximadamente a 35-38 °C. Agrega el azúcar y la levadura seca, mezcla y deja reposar durante 5-10 minutos, hasta que aparezca espuma en la superficie.
Derrite la mantequilla y deja que se enfríe ligeramente. Bate el huevo y reserva aproximadamente una cucharada para pincelar los panes antes de hornearlos.
Coloca la harina y la sal en un recipiente grande. Incorpora la mezcla de leche y levadura, la mantequilla derretida y el resto del huevo batido.
Mezcla hasta formar una masa. Amásala sobre una superficie ligeramente enharinada durante 10-12 minutos, hasta que quede lisa, elástica y ligeramente pegajosa.
Forma una bola, colócala en un recipiente, cúbrela y deja que fermente en un lugar templado durante 60-90 minutos, o hasta que duplique su volumen.
Desgasifica suavemente la masa y divídela en 8 porciones iguales. Forma cada porción en un cilindro de aproximadamente 15 cm de largo, procurando que la superficie quede lisa.
Coloca los panes en una bandeja de horno, dejando espacio entre ellos. Cúbrelos y déjalos fermentar durante 35-50 minutos, hasta que estén visiblemente esponjosos.
Precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo.
Pincela suavemente los panes con el huevo reservado y distribuye las semillas de sésamo sobre la superficie.
Hornea durante 15-18 minutos, hasta que estén bien dorados. Si se doran demasiado rápido, cúbrelos ligeramente con papel de aluminio durante los últimos minutos.
Retira los panes del horno y déjalos enfriar sobre una rejilla. Para obtener una corteza más blanda, cúbrelos con un paño limpio mientras se enfrían.